Hace apenas una semana, la Interactive Advertising Bureau (IAB) estadounidense develó junto a PriceWaterHouseCoopers que la publicidad en línea ya acumulaba más de 2.800 millones de dólares en ingresos apenas durante el primer trimestre del año, estableciendo un alza de 26% a igual fecha de 2004.
La cifra no resultaba sorprendente: las ganancias del año pasado ya habían desbordado las de 2003 en un 33%, confirmando una tendencia de crecimiento sostenido explicada, principalmente, por el aumento de personas conectadas y la mayor penetración de la banda ancha, que favorece nuevos y más seductores formatos de publicidad.
Según un estudio de la consultora Forrester realizado en mayo de este año, los anunciantes están comenzando a recortar presupuesto destinado a los medios tradicionales para potenciar su presencia en Internet. El mismo informe reveló que mientras el 78% de las empresas esperan promover sus productos a través de los motores de búsqueda, no estarán cortos en opciones pues un 64% mira con interés a la blogósfera (bitácoras), un 57% a la sindicación via RSS y un 52% apostará por los dispositivos móviles, como teléfonos celulares o PDAs.
¿Cómo hizo la Web para entusiasmar de esta forma tanto a usuarios como a anunciantes? En una sola palabra: innovación.